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Comida frances    
 

 

Los alemanes se presentan unos a otros dandose la mano (nunca se presentan ni se saludan con dos besos). En general les gusta mantener las distancias fisicamente y en la conversación: solo cuando llevan varias cervezas se van acercando.

 

A los alemanes les encantan las reuniones sociales: hacen la fiesta de cerveza (oktoberfest), del vino (weinfest), de la calabaza, de las manzanas... cada ocasión es buena para comer y beber en grupo. Existe una tradición festiva importante en cada comarca... y todos están invitados a participar.

 

Los alemanes no se quedan en casa, les gusta salir. Tanto salidas culturales a cines, teatros o conciertos, como a salidas de ocio a cenar o tomar unas cervezas. Las ciudades grandes como Berlín, Munich, Hamburgo, etc, suelen tener una buena oferta de distracciones nocturnas.

 

Si un alemán te invita a una fiesta en su casa, es que realmente te aprecia (en general son personas muy reservadas en cuanto a su privacidad). Entonces no se te olvide traer un pequeño detalle: dependiendo de la ocasión puede ser unas flores, una botella de vino, unos dulces. En las fiestas se pone música a medio volumen para no molestar a los vecinos, se habla mucho, y raramente se baila. Siempre prevalece el orden al desmadre... asi que, si se quiere algo más se puede proponer ir a una discoteca.

 

En Alemania es importante la puntualidad. Los alemanes no soportan a las personas que se retrasan o que aparecen antes de tiempo.

 

Los alemanes tienen una fuerte cultura del reciclaje. Suelen separar residuos orgánicos y envases en distintos contenedores. Los envases hay que lavalos antes de tirarlos para evitar malos olores (la recogida de envases suele ser una vez a la semana).

 

Después de la guerra mundial, los alemanes se han vuelto muy susceptibles a temas racistas. No les gusta hablar sobre los tópicos sobre el nazismo y no les harán gracia los chistes racistas.

 

Si se desea se pueden dejar propinas a los taxistas, guardaropas, peluqueros. En los hoteles y restaurantes no hace falta, porque suele estar incluido el 10% del servicio en la factura. Si no se estuviera contento con el servicio, debe expresar claramente.

 

A los alemanes les gustan las personas con las ideas claras; no soportan "dar vueltas" sobre un tema con personas poco concisas; si les hacen perder tiempo, pierden también los nervios. Por eso, si vamos ha hablar de negocios con un alemán, mejor ir al grano directamente, expresarse la idea de forma clara.

 

Los alemanes nunca se "tutean" en los negocios. Se les habla con los sufijos Herr, Frau, Doctor... (señor, señora, doctor...). En la conversación se prefieren mantener una distancia y nunca se toca a la otra persona (y mucho menos se dan una palmada en la espalda). Al contestar el teléfono se acostumbra a contestar con el apellido; por ejemplo Lintner gute Morgen (nunca "halo", "¿quien es?"). En cuanto al traje, los alemanes (aunque no son grandes estilistas) visten chaqueta y corbata... un vestido inapropiado dará una imagen de poca profesionalidad.